Cuento corto: Sueños que se escapan como el humo de la pira

Este relato fue publicado originalmente para miNatura 131.

     —¿Has colocado el último libro? —preguntó el jefe del departamento de bomberos mientras escaneaba con su mirada los pozos de mis ojos.
     —Es el último —dije desganado, arrastrando los grilletes mientras la tetera se agitaba en la cocina con un chirrido infernal.
     —Procederé a quemarlos todos ahora. Según el sistema, es usted el último de los criminales en albergar copias de Ray Bradbury. ¿Entiende lo que digo? Cuando haga arder estos ejemplares, no habrá otros. Nadie podrá leer al infame. Si me lo pregunta, yo diría que viviremos mejor sin él. ¿Estás listo?
     —Listo —respondí cerrando …