Reseña: Megamind (2010)

Advertencia: la siguiente reseña contiene detalles sobre el argumento y puede ser considerado como spoiler para los que no han visto aún esta película.

Megamind: Es gracioso. Supongo que el destino no es el camino elegido para nosotros, sino el que escogemos por nosotros mismos.

     Recuerdo que cuando era niño y estaba viendo alguna serie animada de superhéroes o leyendo una historieta, muchas veces me preguntaba qué hacía un supervillano en su tiempo libre. Megamind (Megamente) es la respuesta a esta incógnita.

     Como escritor, sé que crear un buen protagonista siempre es una tarea difícil. Lo que DreamWorks trata de hacer aquí es una complicada exploración entre el rol del villano y héroe, algo que en su mayor parte lo hace de una manera satisfactoria. La moralidad en el género de superhéroes muchas veces es tratada de absolutos, particularmente cuando se trata de un producto diseñado para niños. El bien siempre triunfa, y el mal nunca paga. Al crecer, tenemos que lidiar con la realidad de que esto no es cierto. El filme nos trae un poco de luz en ese respecto. Asume una posición riesgosa al apostar por contar una historia donde no sólo es el villano el personaje principal, sino que explora si realmente lo es; en el fondo existe un mensaje bastante positivo donde explica que tanto la bondad como la maldad son parte de todos, y se trata de balancear lo mejor posible que podamos nuestras acciones buenas sobre las malas.

    La película empieza con una chistosa parodia del origen de Superman e inmediatamente se introduce a Megamind (Will Farrell), el que será el mortal enemigo del superhéroe Metroman (Brad Pitt). Debido a una serie de casualidades, ambos fueron transportados en naves hacia la tierra cuando eran bebés para salvarlos de la extinción de sus respectivos planetas. Metroman resulta el más afortunado, y es adoptado por una acaudalada familia, al igual que es bendecido con los mejores superpoderes. Por otro lado, Megamind, cuyo único don es una inteligencia fuera de lo normal, es recibido por los reos de una prisión, que lo condicionan desde temprano para ser malvado. Vemos a ambos personajes crecer, y rápidamente entendemos que Megamind es simplemente malentendido por la sociedad y un producto de su desafortunada situación; sin embargo, en lugar de enfrentar el rechazo, decide abrazarlo y convertirse en la mente criminal más temida de toda la ciudad. Y así lo hace.

     Algo que fortalece bastante la cinta es el excelente elenco de soporte. Tina Fey le da su voz a Roxanne Ritchi, una reportera que es obvimante una parodia de Lois Lane. Es el interés amoroso del protagonista, una decisión muy astuta porque crea consigo un dilema (los malos nunca consiguen a la chica, ¿no?). Es una mujer fuerte, determinada y con gran parte del mejor diálogo. Lo que la hace tan especial es que rompe con su arquetipo de princesa en peligro al estar bastante conciente de que nunca está en peligro, y se muestra aburrida de ser secuestrada tantas veces con el mismo resultado. David Cross se encarga de dar vida a Minion, el agradable y servil lacayo de Megamind, que parece sufrir de ser demasiado meticuloso. Los intercambios entre estos dos personajes son realmente entretenidos gracias a la buena química entre Farrell y Cross. Jonah Hill como Hal Stewart/Titán, el verdadero villano del filme, fue algo inesperado y refrescante. Pudo conseguir esa línea intermedio entre alguien bueno que eventualmente su obsesión por encajar y ser popular (al igual que haberse emborrachado de poder) lo transforman en un jactancioso bravucón. Y claro, no puedo olvidar a Brad Pitt como Metroman que, aunque cuenta con pocas escenas, fue excelente brindándole la personalidad fanfarrona y megalomaniática que satiriza efectivamente la figura del superhéro en su período clásico.

     Will Farrell como Megamind fue la mejor decisión que el estudio pudo tomar. Se nota que interpretar este papel fue muy entretenido para él, algo que se transfiere muy bien en la energía y carisma que obtiene el personaje como resultado. Su dedicación se deja ver particularmente en cómo decidió promover el filme, llegando incluso a disfrazarse completamente del malvado hombre azul para demostrar su compromiso. Esta es la razón principal por la que es posible disfrutar esta curiosa y original aventura; con un actor principal tan agradable y que cuando la trama lo amerita, puede hacernos sentir lástima por él, era prácticmente imposible que algo saliera mal; además, es impresionante lo bien que se relaciona con Tina Fey, resultando perfectos como pareja en la pantalla grande.

    Megamind es una película muy chistosa. No importa quiénes deseen verla, ya sea niños o adultos, está diseñada con un humor para satisfacer a ambos. Las escenas de acción son animadas de manera espectacular, y el universo en que se desarrolla es colorido y lleno de vida; lamentablemente, existen algunos problemas menores con el argumento. Empieza de una manera un poco acelerada, concediéndole poco tiempo a la audiencia para acomodarse y seguir todo lo que está pasando. Además, algo del interesante conflicto moral que promete la premisa se pierde cuando el villano decide ser héroe de una manera un poco sencilla. Por ejemplo, hay una escena en que Titán, al hacerse malvado, le ofrece convertirse en su compañero en el crímen, algo que éste rechaza sin pensarlo dos veces. Creo que un supervillano al menos lo consideraría. De igual manera, el final es un poco débil. Todo se reduce a la clásica confrontación del bien y el mal, algo que la cinta parecía retar con su idea inicial. Si ponemos de lado estos pequeños fallos, nos queda un producto bastante divertido que vale la pena ver, idependientemente de la edad que tengamos.

Puntuación: 4/5
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Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).



  • Nikka Gärd Björnstrand

    Muy bueno!