Reseña: Mad Max 2: The Road Warrior (1981)

     George Miller sabía que luego del éxito que tuvo Mad Max, su secuela tendría que elevar las apuestas al máximo nivel para superar a su predecesor. Donde el primer filme fue bastante conservador con elementos pos-apocalípticos, degeneración social y degradación teconológica, esta entrada siguiente no hace reparo en demostrar cuanto se ha fragmentado la sociedad convencional y con ella cualquier comodidad de una vida civilizada.

     La cinematografía de Miller es una de las más impresionantes del siglo veinte; sin ninguna pretensión, captura a los personajes desde unos ángulos que éstos en sí mismos dicen mucho del personaje en que se enfocan. Por ejemplo, cuando vemos a Max, generalmente la cámara se enfoca en su perfil, de la manera más distante y desconectada posible, areflejando su personalidad de errante completamente desconectado del mundo que le rodea. Lo contrario ocurre con el capitán Gyro, cuyo carácter es más abierto, burlón y vívido; para él, tenemos alejamientos y acercamientos rápidos de una manera bastante colorida.

    Max Rockatansky es un antihéroe cuya alma grita por ser héroe, pero ya es muy tarde; poca humanidad queda en el guerrero del camino luego de perder a su familia. Una de las más fuertes alegorías que nos ofrece el filme es la similitud entre el estado desolado y caótico de los terrenos baldíos y la condición emocional del protagonista luego de que le arrebataran todo aquello que le era amado. Gibson trae nuevamente una fuerte presencia que refleja muy bien a un hombre abatido por la bajeza del ser humano al enfrentarse a las situaciones más extremas. Hay un cierto comentario social entre el uso y la demanda de gasolina; el efecto de la máquina en el hombre y cómo afecta la modernidad a su sanidad.

     The Road Warrior es una de las películas más importantes en la historia de la ciencia ficción del cine. Su búsqueda de identidad le permitió establecerse como un fenómeno cultural que influenciaría a miles de creaciones artísticas, creaciones que adoptarían una corriente pos-apocalíptica similar, influencia estética que de manera innegable es resultado del espectacular diseño de atuendos con el que contó la producción. Obviamente influenciado por la nueva era del punk y la ideología del anarquismo político, este estilo ya es legendario. A pesar de ello, me atrevo a decir que debajo de toda la moda, la razón de su permanencia como ícono del cine a través de los tiempos recae en que hay una excelente historia detrás de todas las metáforas que hacen referencia a la sociedad contemporánea del cineasta: se trata de decisiones morales.

    Con una acción impactante, envolvente, Mad Max 2 sabe como atrapar a su audiencia. El mayor logro es que también sabe aprovecharse de estos elementos para transformar una hora y treinta y cinco minutos en una muestra constante de gran arte.

Puntuación: 5/5

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Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).