Reseña: Gattaca (1997)

Advertencia: la siguiente reseña contiene detalles sobre el argumento y puede ser considerado como spoiler para los que no han visto aún esta película.

Vincent: No hay un gen para el destino.

     Cada cierto tiempo, aparece una película de ciencia ficción que se preocupa por presentar el futuro de la humanidad desde una perspectiva diferente. No rechaza los elementos narrativos convencionales típicos del género como viajes espaciales, la especulación en el desarrollo tecnológico o la vida extraterrestre; simplemente decide enfocarse más en el aspecto social de la vida del ser humano del mañana. Por medio de esta tendencia, Gattaca nos muestra una interesante distopía donde la humanidad es fabricada al gusto y medida de la sociedad donde nace por medio de la manipulación genética.

     Es casi imposible no pensar que este filme obtuvo algo de inspiración de Un mundo feliz, la novela distópica de Aldous Huxley. La diferencia es que las manipulaciones genéticas en dicha obra están limitadas a la creación de bebés por medio de probetas, para obligarles a cumplir cierto rol determinado para ellos antes de nacer, estableciendo intencionalmente una jerarquía; en Gattaca, se trata más de perfeccionar la biología de los hombres y las mujeres, creando dicha jerarquía casi por accidente, algo que dice mucho de nuestro impulsiva búsqueda por la perfección, la cual nos lleva incluso a rechazar las cosas buenas como resultado, pues es necesario satisfacer unos parámetros cuyos requisitos incrementan de manera exponencial en su exigencia.

     Ethan Hawke hace el papel de Vincent Freeman, un hijo natural sin modificación genética alguna que una pareja concibió por pasión y no ciencia. Dada su condición, los médicos advierten a la familia que tiene un promedio de vida de treinta años, pues los análisis que realizan en el niño indican que está propenso en un noventa y nueve por ciento de desarrollar problemas del corazón. Debido a esto, sus padres deciden tener otro hijo creado en un laboratorio, que sea inmune a las enfermedades y superior en todos los aspectos a su frágil primogénito. Desde ese momento, todo gira alrededor de una carrera; Vincent tiene un sueño imposible que desea realizar: llegar al espacio. Con miles de millones de candidatos mejores que él, sus chances de lograrlo rayan en la imposibilidad. Constantmente, vemos una escena donde los hermanos nadan en el mar hasta alejarse lo más posible de la costa, el primero en acobardarse y queriendo regresar pierde. Vincent siempre es vencido por Anton, y dicha tendencia continúa hasta la adolescencia cuando por fin logra superar a su hermano menor.

    Años después aún no renuncia a su sueño de convertirse en astronauta, pero por el momento tuvo que resignarse a limpiar retretes. Sú último empleo le permite estar más cerca de su meta, pues puede observar los cohetes despegar hacia el espacio. Su vida cambia completamente cuando aparece en ella Jarome Morrow, interpretado con gran sutileza por Jude Law, quien es un candidato perfecto para el programa espacial. Lamentablemente, sus ambiciones se vieron reducidas a cenizas cuando tuvo un accidente y perdió toda movilidad en sus piernas. Entre ambos realizan un plan para que Vincent se haga pasar por Jarome y pueda así ascender en la escalera social, obteniendo empleo donde antes era rechazado. Utilizando muestras de orina y sangre proveídas por el verdadero Jarome para burlar los mecanismos de seguridad, Vincent asume la nueva identidad infiltrándose en los rangos de la compañía conocida como Gattaca y rápidamente consigue varios méritos, que lo llevan a ser aceptado en la próxima misión espacial. En medio de todo esto, Vincent, ahora como Jarome, queda enredado con su compañera de trabajo Irene Cassini (Uma Thurman).

    La química entre Law y Hawke es una de las razones principales por las que esta película es tan efectiva. Su relación es compleja, ya que ambos son un antítesis del otro, pero se necesitan mutuamente para sentirse completos, una alegoría llevada a cabo con precisión por el hecho de que ambos deben ser uno solo. Lo único un tanto desafortunado, es que el personaje de Thurman tiene muy poco que hacer en el filme. Además de no estar bien integrada en el guión, muchas de sus escenas se prestan para un melodrama que parece tener el propósito exclusivo de rellenar tiempo de duración. Es una lástima ya que la actriz hace un trabajo impecable en representar a Irene de la forma más interesante que puede dadas las circunstancias, pero no es suficiente para esconder lo innecesario que resulta su rol en todo lo que acontece alrededor de Jarome y Vincent. A pesar de ello, Gattaca es una película provocativa que nos lleva a cuestionar algunos de los aspectos que tenemos los humanos como conjunto. Es ciencia ficción comprometida; y sin embargo, entretenida.

Puntuación: 3.5/5
star_1_48star_1_48star_1_48star_2_48star_3_48

Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).