Reseña: Batman v Superman: Dawn of Justice (2016)

Advertencia: la siguiente reseña contiene detalles sobre el argumento y puede ser considerado como spoiler para los que no la han visto aún.

Wonder Woman: He matado cosas de otros mundos antes.
Clark Kent/Superman: ¿Ella está contigo?
Bruce Wayne/Batman: Pensaba que estaba contigo.

     Cuando el mundo de los cómics es llevado a la pantalla grande, el cineasta que se embarca en esta peligrosa misión pone todo en juego: su reputación, su carrera, el respeto de sus seguidores y del estudio destrás del proyecto. Si alguno recuerda la era oscura de las películas basadas en cómics, había algo en común durante este período que hacía a la mayoría fallar: estaban desesperados por que los tomaran en serio. Daredevil (2003), Catwoman (2004), y la atrocidad llamada Steel (1997) son recordatorios de que una buena adaptación al cine no se trata de qué tan madura, seria y riesgosa sea; lo único que importa es que se preocupe de contar una buena historia que capture la naturaleza del personaje original, que respete a los fanáticos que han seguido por décadas al personaje, pero que también sea accesible para nuevas audiencias que no eran familiar con él o ella, pero que ahora ayudarán a integrarlo en la cultura popular.

     Batman v Superman no es la peor de las películas de cómics que he visto. No creo que siquiera llegue a mi lista de las diez peores. Sin embargo, lo mejor que puedo decir de este filme es que pudo haber sido peor, y eso no es exactamente un cumplido que digamos. El problema principal que arrastra es que desafortunadamente el guion que nos provee David S. Goyer y Chris Terrio no está a la par con este épico encuentro entre titanes, que también incluye otros personajes icónicos de DC Comics. La narrativa que nos presentan está plagada de problemas como saltos en el tiempo que no otorgan ningún carácter artístico o novedoso al filme, sino que retrasan los acontecimientos importantes que deberían ser el enfoque principal, además de confundir a la audiencia, especialmente a aquellos no familiarizados con los eventos de los cómics; otra deficiencia es que presenta la trama de una manera desorganizada y estrepitosa, sin coherencia ni cohesividad. Hay una escena donde Bruce Wayne (Ben Affleck), el alterego de Batman, sueña que Superman (Henry Cavill) se apodera del mundo, e incluso tiene su propio ejército personal, llevándo su icónico logo como los nazis llevaban en sus brazos la esvástica del Tercer Reich. ¿Para qué necesitaría Superman, un ser que es comparado una y otra vez durante la película a un dios, su ropio ejército cuando él mismo puede encargarse de todo? Pero no importa. Es sólo un sueño y no hay tiempo de explicar ni de hacer sentido.

     Resulta que Batman no confía en Superman, y lo considera la mayor amenaza que la humanidad puede enfrentar, aún si sólo existiese el más mínimo porcentaje de que en algún momento utilice su poder para el mal. Bajo esta absurda razón, decide que debe ser eliminado. Es sorprendente como Clark, un reportero astuto, profesional y siempre al frente de las noticias, y Bruce, el detective más grandioso del mundo que posee un intelecto y una capacidad de deducción sin igual, les resulte tan difícil tener una conversación antes de que sus encuentros degeneren en un intercambio de puñetazos. Creo que hubiese funcionado mejor si la justificación detrás de por qué terminan enfrentándose hubiese sido mejor planeada que simplemente atribuida a un choque de testosterona. Tampoco ayuda que la primera mitad del filme está dedicada a volver a contar por quincuagésima vez el origen del hombre murciélago —un cliché que se ha transformado en rutina para todas las incarnaciones del encapuchado— y en Superman enfrentar a sus críticos que le consideran un mal para la ciudad más que un mesías. Debo admitir que la premisa de Clark tener que defender a Superman fuera del traje y dentro de él es bastante interesante y tiene potencial, pero al final no creo que tuvo un desenlace satisfactorio ni significante, puesto que al final Superman muere y todo parece seguir igual: algunos lo odian y otros no.

     El estilo de Snyder, el director del filme, deja mucho que desear. Es increíble que casi media hora fue cortada del filme original, y aún así la versión que llegó al cine posee muchas escenas que no le agregan nada de valor a la historia. ¿De qué sirvió lo que sucedió con el hombre en la silla de ruedas? Sabemos que odia a Superman porque perdió sus piernas durante la batalla que tuvo contra el General Zod en Man of Steel (2013), y que Lex Luthor lo visita para darle la silla de ruedas con explosivos que detonará en la corte donde Superman se presentará para defenderse, pero… ¿cuál fue la motivación de hacer tanto énfasis en este personaje y su odio a Superman si sería descartado como otra pieza más de la trama en el final? En otras escenas, Bruce Wayne se encuentra cara a cara con Diana (Gal Gadot), mejor conocida como Wonder Woman, y en lugar de tener intercambios de diálogo espectaculares, se dirigen poco la palabra desperdiciando una oportunidad de oro para desarrollar sus personajes. Batman v Superman necesitó de un mejor trabajo directorial, ya que ofreció más de lo que tenía y en muchas cosas no cumplió. En una escena, por ejemplo, Wonder Woman reproduce varios archivos en la computadora de Bruce, que son literalmente avances cinematográficos de las próximas películas de DC. Esta escena hubiese sido una adición maravillosa como una especie de apéndice opcional luego de que terminaran de correr los créditos al finalizar la película, pero colocarla en el medio de los eventos sin razón fue un tanto cursi y desesperado por parte de los ejecutivos de Warner, que sin duda quieren establecer el universo cinemático de DC con la mayor rapidez posible.

     Sin lugar a dudas, los dos personajes que terminaron con lo peor del guion fueron Luthor y Lane. Lois Lane (Amy Adams) en Man of Steel —la entrada anterior en el trabajo como director de Snyder para DC— fue uno de los mejores personajes. Aunque al final sucumbió ante los estereotipos de damisela en peligro, durante la mayoría del tiempo demostró ser independiente, inteligente, astuta y con carisma. Nada de eso regresó en Batman v Superman, pues Lois es completamente tonta e incompetente, una princesa indefensa que debe se rescatada una y otra vez, y que al final como personaje de soporte no ofrece ninguno. Es una lástima. Amy Aadams es una actriz con categoría, y siento que su potencial no puede demostrarse en un papel tan hueco. Por otro lado Luthor (Jesse Eisenberg) nos otorgó una funesta actuación como el icónico antagonista de Superman. No hay ni una pizca de la sutileza, el porte impecable y la inteligencia maquiavélica que se ha asociado con Lex desde su primera aparición en los cómics; en su lugar tenemos a un adolescente mocoso, mimado y que se ríe de sus propios chistes mientras los demás lo miran en silencio.

     Doomsday, que aparece como un recurso de la trama en el último minuto, es un desperdicio total en este filme. Esta historia en particular pudo tener su propia entrada en el universo cinemático dedicado a Superman, y debió ser realizada con mucha más dedicación y destreza, pero no; Doomsday llega tan fugaz como cuando se va, y el impacto que tiene para Superman y su lugar con los humanos es prácticamente cero. La idea es que al morir, los ciudadanos de Metrópolis entiendan por fin que Superman es bueno, pero no me pareció que el mensaje quedó claro. Aunque esta vez trató de ser más responsable y llevar la pelea donde no habían tantos civiles, igual considero que la ciudad recibió una innecesaria dosis de destrucción. Esto no creo que le haya ganado muchos puntos a su favor, especialmente porque estas amenzas letales llegan a Metrópolis en su búsqueda. Tal vez y estarían celebrando que al morir, ya no los atacará más alguna que otra monstruosidad alienígena.

     A pesar de todo, Batman v Superman tiene algunas cosas a su favor: Ben Affleck protagonizó un Batman bastante sólido pese a las críticas de que su actuación generalmente deja mucho que desear. Gal Gadot como Wonder Woman fue quizás la mejor parte de la película, haciendo una entrada espectacular y opacando tanto en presencia como en combate a los dos héroes cuyos nombres están en el título. Algunos intercambios, particularmente entre Alfred y Bruce, fueron entretenidos. Las escenas de acción logran ser competentes y satisfactorias, aunque menos de lo que esperaba. Detrás de todos los problemas y las malas ejecuciones de ideas, creo que hay una buena película que se ahoga en las deficiencias desafortunadas del guion. Aún como fanático acérrimo de Batman, no puedo recomendar este filme  para una audiencia general, crítica, y que quiere entretenerse con una buena historia. Pequeños detalles como el hecho de que Batman no tiene problemas con asesinar a diestra y siniestra, al igual que Superman mostrando una actitud cínica, depresiva y emocionalmente desconectada, están tan fuera de lugar con la naturaleza de los personajes originales, que siento será dificultoso asociar estos íconos americanos con sus versiones cinematográficas. Si Warner/DC hubiese dedicado más tiempo a establecer su universo y personajes, sería más justificable eventos de tal magnitud como los vistos en este filme. Pero en la manera en que fueron presentados, y con la incompetencia que fueron creados, no creo que esta película esté a la talla de sus protagonistas, ni de la fama que los precede. 

Puntuación: 2/5
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Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).