Ensayo: Recuperando la fantasía en Canción de hielo y fuego

    A menudo me he topado con personas que dicen disfrutar de la serie de televisión Juego de tronos, a pesar de que no son fanáticos de la fantasía. "Es el realismo. Me parece muy complejo, mucho más humano que los arquetipos presentes en la mayoría de los trabajos de esta naturaleza" recuerdo que alguien me comentó una vez. El hecho es que ahora, tanto la serie de televisión, como los libros de Canción de hielo y fuego, son un fenómeno cultural que pertenece a las masas. No tengo ningún problema con esto. Y claro, también concedo que George R.R. Martin ha hecho un excelente trabajo adaptando el realismo literario de Tolkien, ahora bautizado con su estilo cuasi-cinematográfico característico, para ofrecernos una serie de libros que seguirán sacudiendo por muchos años más el mundo de la literatura especulativa.

    Cuando propongo recuperar la fantasía en esta saga, no quiero sugerir en ningún momento que de alguna manera la haya perdido en el camino y ahora sea necesario dar marcha atrás para encontrarla; me dirijo a aquellos que estan tratando de sugerir que éstas obras son superiores debido a su supuesta falta de elementos fantásticos y enfoque en interacciones de personajes, conflictos políticos e idiosincrasias de Westeros. Primero, vamos a aclarar algunas cosas. Es necesario comprender la diferencia entre el Realismo como un movimiento literario como un elemento narrativo. El Realismo literario fue tanto una revolución artística como social, que tuvo inicio en la segunda mitad del siglo XIX, principalmente como un rechazo hacia el romanticismo, en el incansable conflicto de ideas sobre razón y razón sobre ideas. La influencia de esta corriente todavía se deja sentir en la literatura universal; la mayoría de los premios van hacia escritos con vasta conciencia social y, más que nada aquellos que poseen una agenda política bastante cargada. Sin embargo, cuando se habla del realismo como un recurso de la narración, se hace a partir de cómo se escribe y no de para qué; en otras palabras, se refiere más al estilo que al compromiso social y político que tiene el escritor.

     Si consideramos que El señor de los anillos, es una serie de novelas de corte realista, empezamos a entender la raíz del problema desde la cuál surge la confusión. Una obra literaria no deja de ser fantástica simplemente porque es narrada utilizando una técnica realista; el profesor Tolkien creó los mundos imaginativos más ricos, a partir de una prosa que trata aquellos paisajes ficticios como un realista lo haría con las llanuras de Inglaterra. Canción de hielo y fuego es, y siempre será una épica saga de fantasía en todo su esplendor. Desde el inicio, los componentes están allí: la plaga de Los Otros, hechicería, nigromancia, dragones , etc. La fantasía está encontrando cada día más público y un mejor trato por parte de la crítica; a pesar de ello, todavía existe un estigma, una marca de oveja negra que a muchos les hace desestimar esta literatura sin siquiera permitirle el beneficio de la duda. Creo que es tiempo de decir que, si es el realismo lo que hace tan buena a la Canción de hielo y fuego, pues fantástico.

Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).