Horror Universal #4: Dracula (1931)

Hay peores cosas esperándole al hombre que la muerte.

     Son pocas las cosas que puedo decir de Dracula que no se hayan dicho antes incontables veces por otros críticos de cine. Esta película no es menos que uno de los pináculos del horror moderno, y posiblemente la producción más icónica en todo el catálogo de Universal Studios. Estamos hablando de un fenómeno cultural cuya influencia es relevante hasta el día de hoy. El director Tod Browning asume las riendas de este icónico proyecto basado en la novela de Bram Stoker, y su estilo es esencial en el éxito que tuvo, ya que logra cargar cada toma con un misterio seductor, el misticismo de la noche, y una sensación casi esotérica de trance, como si la audiencia también ese encontrase bajo el hechizo del conde como muchas de sus víctimas en la trama. Browning, quien ya contaba con una extensa carrera cuando decidió dirigir Dracula, alcanzó su cúspide creativa con esta increíble entrega. Sus tomas han sido imitadas incontables veces por otros directores, ya que fue pionero de establecer tomas desde ángulos que favorecieran ampliamente al ambiente. Una serie de ángulos exteriores, al igual que un uso fenomenal de los escenarios, agracian con un tono siniestro y macabro las clásicas imagenes del castillo del conde, al igual que su interior. Por supuesto, no podemos olvidar la espectacular cinematografía asistida por Karl Freund, caracterizada por el uso de escenarios pintados a mano, máquinas de humo, y tomas extendidas con acercamientos para lograr un  efecto dramático.

     Dracula cuenta con un legendario elenco, empezando por el mítico Bela Lugosi, quien queda inmortalizado para siempre en los anales del cine como el imponente, refinado y tenebroso Conde Drácula. Su actuación es simplemente magnífica. Con simples expresiones faciales, Lugosi transmite emociones intensas. Su mirada hipnótica captura la esencia del vampiro a la perfección; con un toque personal que incluye su porte magistral ayudado por su acento húngaro, el actor crea tanto una apariencia como una voz que será por siempre atribuida al mito del vampiro en el cine. Edward Van Sloan interpreta al doctor Van Helsing, personaje cuyo propósito es enfrentarse a Drácula como su enemigo mortal. Van Sloan es fantástico como el cazavampiros, y cuando ambos se encuentran en la pantalla, una épica lucha entre el bien y el mal se desata en cada cuadro. Helen Chandler interpreta a Mina Harker como una jovencita refinada e inteligente, pero lo suficientemente inocente como para caer presa en las garras del conde. Dwight Frye asume el rol de Renfield, el asistente desquiciado de Drácula que ha sido llevado al a una extrema locura bajo su control. Frye entrega una actuación que es simplemente asombrosa; logra capturar la esencia de un maníaco sin remedio, y mediante su tortuosa existencia vemos hasta donde se extiende la crueldad del vampiro.

     La película cuenta con un guion de Garrett Fort, que luego pasaría a escribir también para la adaptación de Frankenstein en el mismo año. Su libreto es brillante, capturando a la perfección el diálogo necesario para hacer del filme un clásico. No sólo está bien escrito, sino que cuenta con una trama bien construída que no descuida la atmósfera ni pretende sobrecargar cada escena de diálogo innecesario. Es una película muy citable, ya que cuenta con excelentes líneas de diálogo, particularmente por el conde. Tampoco puedo dejar fuera el trabajo de edición de Milton Carruth y Maurice Pivar, cuyas transiciones son elegantes y dejan mucho a la imaginación, especialmente durante las escenas en que los vampiros beben la sangre de sus víctimas. ¿Qué más queda decir de este clásico de Universal Studios? Rico en atmósfera, con una dirección sublime, un guion bien elaborado y actuaciones proverbiales por un elenco de primera, Dracula es una monumental hazaña cinematográfica que seguirá estando en un pedestal de la cultura universal por su trascendencia en el séptimo arte producto de su originalidad, originalidad que hizo que el filme estuviese más allá de su época, y que todavía se mantenga relevante en la nuestra.

Puntuación: 5/5
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Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).