Cuento corto: De vuelta al extraño hogar

Este relato fue publicado originalmente para miNatura 131.

Cuando bajé del transbordador, no podía creer cuán azul era el cielo; aquel gigantesco océano de zafiro arropaba el viejo mundo, que para mí era nuevo. No lo había visto desde que era niño. Coloqué la maleta en el suelo, como si esperara a alguien que debía recibirme pero se retrasaba. Nadie vino, por supuesto.

  La casilla del ejército estaba repleta de otros buenos ciudadanos como yo, listos para dar sus vidas por nuestro país. Sabíamos que la guerra era inminente, una inundación que engulliría a cada persona ahora de pie en la fila, arrastrando con ellos todos sus recuerdos, sus emociones: ese lugar tan privado que ocupan en el universo. Purificados por la erradicación, absorbidos por el torbellino que se alimenta de sus almas. Pero así es como debe ser, por eso dejamos Marte. Quizás si hubiera vivido más tiempo allá, o tal vez… bueno, no importa. Ya estoy aquí, listo para perderme entre las olas de la inexistencia; escabullirme entre las líneas de los libros de historia, luchar contra mis monumentos de piedra.

  Unos niños jugaban frente al apartamento el otro día. La pelota rodó hasta mis pies, y me pidieron que la devolviera. Una acción tan insignificante me hizo comprender todo; ya sé por qué volví a la Tierra. No me preocupa más el planeta rojo. Solía tener pesadillas constantes desde mi primera noche fuera de él. Escuchaba su lamento, un alarido de aflicción que me hervía la sangre con sólo pensar en mi casa, abandonada del otro lado de las estrellas. Pero ya no más. Frente al espejo, noté que el uniforme me quedaba ajustado; era muy tarde para cambiarlo. Quería verme lo mejor posible antes de salir en el convoy al viaje hacia el corazón de las tinieblas. Una pena.

  Al alzar el vuelo, noté que un monstruo negro se había tragado el cielo. Nadie sonreía mientras el ruido de los motores nos retumbaba en los oídos, excepto yo. Un punto rojo a lo lejos era lo único que podía ver. Las sacudidas no impedían que lo mirara fijamente y le mostrase todos mis dientes; nunca había estado tan lejos de casa.
 

Fin

Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).