Cuento corto: En el nido del cuervo

     Berennor se había infiltrado en la comarca de Nuevo Invierno hacía ya varios meses. En este sombrío lugar los nigromantes desarrollaban la peste negra diligentemente sin descanso. Tenían un equipo de alquimistas encadenados, forzados a trabajar en potenciar la plaga día y noche. Los explosivos que el sacerdote infiltrado colocó en el laboratorio sólo distraerían a la guardia negra por unos breves instantes, así que debía apresurarse para emboscar al Gran Maestro.

     Roció agua bendita en el inmenso portón de la torre invisible, y con una invocación al señor de todos los soles, logró traer el horrísono edificio maldito hacia nuestra dimensión terrestre. Una vez dentro, se  dio a la tarea de subir la escalera en espiral, hasta llegar a un pasillo amplio donde un joven adepto y su familiar patrullaban. Se movió con sigilo hacia ellos, rápidamente empujando al no-muerto por la ventana y luego degollando al aprendiz con la navaja retractable del crucifijo que llevaba consigo. Lanzó su cadáver al precipicio infernal y procedió a continuar con su allanamiento.

    Pronto estuvo en el salón principal. Escondió su rostro en la capucha oscura que llevaba y se dejó perder entre la multitud de hechiceros y demonios. La entrada al cubil del Gran Maestro estaba custodiada severamente. Pero el tragaluz no. Se escabullo hacia el otro lado cuando nadie prestaba atención. El brujo se encontraba ocupado leyendo su libro de conjuros, en tanto que su súcubo jugueteaba con su grisácea cabellera. Berennor disparó una flecha de plata con la ballesta que cargaba consigo debajo de su manga, matando a la criatura inmediatamente. Antes de que el viejo gritara por ayuda, atravesó su garganta, escuchándole regurgitar sangre. Alguien activó la alarma de todas maneras.

    Sólo había una manera de poder escapar: saltando por el vidrio del observatorio, y aferrándose a uno de los sátiros alados, podría alejarse lo suficiente para regresar por el portal. La patrulla se acercaba. Aquel clérigo hizo lo único que podía en este caso: dar un salto de fe.


Fin

Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).