Cuento corto: Ángeles de la muerte

Originalmente escrito para miNatura 132.

O'Shaughnessy y Reeds llevaban diez años en La Tierra, primero trabajando en la marina y luego en el Área 51 con nosotros. Su rol constaba primordialmente en analizar exotecnología y asegurarse de que fuera segura tanto para el planeta como para el resto de los sistemas. Habían visto muchos planetas nacer —incluyendo éste—, y a pesar de sus nombres en código, eran algo así como hermanos. ¿O en verdad lo eran? Estudiaron la cultura humana lo más posible, pero no creo que exista un concepto exacto para describir la conexión que me explicaron, esa unión ni física ni mental; algo parecido a lo que los humanos llamamos Metafísica: término global para encasillar lo que la ciencia no puede explicar. De todas maneras, entre ellos se encuentra aquel enlace irrompible, irreversible, incorruptible. Sinestesia. Sí; ¡ése es el término! No recuerdo con exactitud cuándo me lo dijeron, pero nunca olvidaré sus rostros al hacerlo. Aquellos humanoides imitaban muy bien nuestras expresiones faciales. Sin embargo, se les dificultaba mostrar duda. Algo que parece menor, ¿cierto? Bueno, quizás. Pero, ¡tan extraños! Sobreabundante confianza sin rastro alguno de arrogancia —al menos eso denotaba su forma de hablar—, robótica certeza de un orgullo inexistente.

     El día del accidente… bueno, fue mi culpa, claro está; yo disparé el arma. No sabía cuan potente era. Quería lastimarlo nada más. La descarga atravesó al pobre infeliz de Ackerman, matándolo al instante; pero no fue así cuando disparé a Reeds. Ni siquiera se inmutó. Tomó el artefacto y lo partió en dos fácil, como a un palo de madera. Era metal sólido: Galactio, indestructible. El día del juicio los vi de pie al final de la sala. Ángeles de la muerte arropados en la piel de un hombre. Mis últimos pensamientos se dirigen a ellos, y no puedo evitarlo; mientras el gas aumenta y me abandonan las fuerzas, sus ojos atraviesan los míos. Los labios de O'Shaughnessy se movían intentando decirme algo; naturalmente, no escuché nada. Me pregunto si… se quedarán… unos cuantos años más. Ya veo borrosas sus figuras. Trataré de dormir un poco…

Fin

Peter Domínguez es un escritor de ciencia ficción y fantasía oscura radicado en la República Dominicana. Publica regularmente en la revista bimensual miNatura, y ha sido colaborador por varios años en el Blogzine Zothique The Last Continent. Actualmente estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).