Cuento corto: Intermedio

     He vivido en la pantalla grande desde hace algunos meses. El trabajo de un guionista consiste en adentrarse lo más posible al mundo que crea. Es por eso que decidí existir aquí para poder compartir con mis personajes. Me has visto muchas veces, solo que no te diste cuenta. Yo soy ése que escapaba cuando la criatura gigante atacaba la ciudad; ése que estaba con un grupo de pueblerinos reunidos para matar al científico desquiciado encerrado en un viejo castillo justo en la colina más remota del pueblo; ése que advirtió a los protagonistas no ir a donde no debían y que luego desapareció sin dejar rastro. Mi propósito es observar, casi como un dios: superviso a mis creaciones al …

Cuento corto: En el nido del cuervo

     Berennor se había infiltrado en la comarca de Nuevo Invierno hacía ya varios meses. En este sombrío lugar los nigromantes desarrollaban la peste negra diligentemente sin descanso. Tenían un equipo de alquimistas encadenados, forzados a trabajar en potenciar la plaga día y noche. Los explosivos que el sacerdote infiltrado colocó en el laboratorio sólo distraerían a la guardia negra por unos breves instantes, así que debía apresurarse para emboscar al Gran Maestro.

     Roció agua bendita en el inmenso portón de la torre invisible, y con una invocación al señor de todos los soles, logró traer el horrísono edificio maldito hacia nuestra dimensión terrestre. Una vez dentro, se  dio a la tarea de subir la escalera en espiral, hasta …

Cuento corto: Occasus Sanguinis

    “En la tierra de espadas y coronas, el alquimista es rey. Los decretos del monarca se pierden, consumidos con el más leve susurro del tiempo. Buenos conjuros destruyen reinos, y maleficios perduran hasta la extinción misma del ser humano. Un verdadero mago se inmortaliza con palabras que hacen estallar cordilleras. Esta noche, escucharán mi voz”.
Kaevan Yhorsgaal, el libro de Behnn H’rksal, tomo III, párrafo cuarenta y cinco.

Con sus últimas fuerzas, la hechicera trazó la línea final de las runas. Cuando cayó, las abrazó en el suelo, escupiendo sangre dentro del círculo mágico. Mil años encerrada en el calabozo, las venas perforadas por los extractores que succionaban de ella la inmortalidad para alimentar los reactores …

Cuento corto: Los rostros sin nombre

Resido en un mundo horrible. Un lugar donde todos carecen de semblante, excepto yo. Sin labios, ojos,  orejas; mas son capaces de hablar, ver, escuchar. Simulamos entendernos, y evito cuestionar qué son o quiénes son. Reconozco a la mayoría. Aún sin sus caras sé que los conocía, o los conozco, pero no conservo la menor idea de lo sucedido. Estoy atrapado. Los susurros penetran profundamente los tímpanos resonando como alaridos infernales que infectan mis cavidades auditivas, me roban la fuerza, hielan la sangre, y provocan un temblor incontrolable que invade el cuerpo. Los observo detenidamente. Su faz es completamente plana. Es inexistente. Sombras. Deseo poder gritar a amplio pulmón, correr, escapar,  ¡quiero advertir algo más que murmullos!

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Cuento corto: Por un puñado de perpetuidad

Cuando salí del auto, el vampiro todavía amenazaba con morder a la niña o lanzarla desde el cuarto piso del hospital Saint Barrens. Otro maniático más en Hereafter Central. Mi compañero, el autómata veintisiete, analizaba la situación con frigidez; aquellos engranajes que constituían la locomoción de su cerebro aumentaron dramáticamente la infinita rotación: giros acelerados para procesar con mayor celeridad cualquier situación por encima de límites humanos. En menos de un minuto me propuso cuatro formas diferentes de salvar al rehén, neutralizando al captor. Opté por un escenario donde pudiera rescatar a ambos. Soy un insensato.

Cuento corto: El espejo de la gitana

No soy una vampiresa me dije mientras secaba la sangre de mi boca con el lienzo encarnado de mi madre. No había forma de que pudiera serlo. Mis dedos habían tocado mis aburridos y normales colmillos; apretaron también cualquier crucifijo, y se lavaron con el agua más pura y bendita que la Catedral de Sevilla pudiera ofrecer. Sin embargo, allí estaba nuevamente frente al cadáver desangrado de otra de mis víctimas. Cuando el frenesí tomaba control sobre mis facultades, necesitaba rociar mi rostro con el líquido escarlata y satisfacer la necesidad primitiva de alimentación. El sabor espeso a hierro en mi paladar era la sensación más maravillosa e íntima que podía tener con los esclavos, sí; soldados del inframundo que me adorarían …

Cuento corto: La profana comedia

Originalmente publicado para miNatura 133.

Metusael caminaba por las paredes de la casa hacia la ventana exterior en el segundo piso del sosegado dormitorio cubierto en las penumbras de la noche. Allí estaba ella, dormida profundamente. El hijo de Judas estaba abrumado por el pesado agujero negro que arrastraba en el pecho. ¿A cuántas personas más debía darles un beso mortífero para prolongar la menesterosa existencia, sucumbiendo así ante la amargada aflicción de su maldición? Condenado entre los caminantes nocturnos, rechazado por los demás hermanos y abandonado al óxido existencial: lenta fragmentación del deseo por vivir como parásito, soportando el frío eterno de la tumba durante las noches más cálidas de verano.

Cuento corto: Cristo

Publicado originalmente en miNatura 132.

El inmortal caminaba por su celda mientras se transfiguraba incesantemente una y otra vez. Golpeaba las paredes con puños de acero, pero estas no cedían; su voz resonaba con poder, suficiente para sacudir las paredes. Las vibraciones se escapaban a lo largo del pasillo, hacia la sala donde los dos agentes esperaban para interrogar al prisionero. El café se estremecía en el vaso de Reeds con cada oscilación. Hipnotizado se perdió pensando en sus años en la marina; las interminables olas golpeando la base naval en la costa, y el sabor salado del viento contra su cara.